Cambio y decisiones

Incertidumbre: qué es y cómo manejarla en la vida y en el trabajo

Por Felipe Bozzo Smith · Actualizada el · 12 min de lectura

La incertidumbre es no saber qué va a pasar en algo que nos importa: el trabajo, la salud, una relación, el país. No es lo mismo que un riesgo, porque el riesgo se puede calcular y la incertidumbre no. Se vuelve un problema cuando la mente la vive como una amenaza y responde con ansiedad o parálisis. Manejarla no es eliminarla, que es imposible, sino separar lo que depende de uno, actuar en pequeño y sostener un rumbo mientras el panorama se aclara.

Felipe Bozzo conversando con el público en un anfiteatro

En el año 2000 llegué a Valencia después de unos meses en Inglaterra. Mi padre y mi hermano estaban allá tratando de recomponer las piezas después de que la crisis se llevara la empresa familiar en Chile. No conocíamos la ciudad ni teníamos contactos, y en esa época no existían las redes sociales para acortar la distancia. Lo que vino después lo escribí así:

Pasaron días, quizá semanas, de una inactividad aplastante. Cada jornada parecía una repetición de la anterior, marcada por la incertidumbre y la falta de rumbo.

La Bisagra de los Tiempos, p. 87

Hasta que un día no aguanté más la parálisis. Tomé un tren al centro, me bajé en la estación de Colón y empecé a caminar por las calles como quien desafía a la ciudad. «Te voy a conquistar», pensé.

Fue mi manera de tomar el control, de encontrar un punto de partida.

La Bisagra de los Tiempos, p. 87

Afuera no había cambiado nada. Seguía sin trabajo, sin amigos y sin saber qué iba a pasar. Lo que cambió fue que dejé de esperar a que el futuro se aclarara para empezar a moverme. Mi hermano hizo lo mismo a su manera, con un gimnasio al que iba cada día, y mi padre arrendó un pequeño galpón para volver a empezar. Ninguno de los tres tenía certezas. Los tres teníamos un punto de partida. De eso se trata esta guía.

Qué es la incertidumbre

La incertidumbre es la falta de información sobre el futuro en algo que nos afecta. El economista Frank Knight propuso en 1921 una distinción que sigue siendo útil: el riesgo es lo que se puede medir (sé que hay una probabilidad de que llueva), y la incertidumbre es lo que no se puede medir (no sé ni siquiera qué opciones hay). En el diplomado de liderazgo la trabajamos como la «U» del entorno VUCA, la sigla en inglés de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad.

Mi tesis, la que desarrollé en «La Bisagra de los Tiempos», es que la incertidumbre dejó de ser una visita ocasional. En el manual del diplomado lo escribí así:

Lo que viene en adelante, no son más cambios. Es un giro, como el de una bisagra de una puerta, no es una época de cambios, es un cambio de era. Entramos a una nueva dimensión, donde el cambio es la normalidad y la incertidumbre la certeza.

Diplomado en Liderazgo Colaborativo, manual, «Las fuerzas que cambiaron el mundo»

La pandemia lo confirmó a una escala que nadie esperaba:

Pero, sobre todo, normalizamos la incertidumbre. Ahora somos conscientes de que la certeza es una ilusión y que la estabilidad es, en realidad, una sensación efímera.

La Bisagra de los Tiempos, p. 44
RiesgoIncertidumbreProblema
Qué esUn peligro conocido que se puede estimarUn futuro que no se puede predecirAlgo que ya pasó y tiene solución posible
Pregunta típica¿Qué probabilidad hay?¿Qué va a pasar?¿Qué hago ahora?
Ejemplo laboralUn proyecto con un 20 % de retraso posibleUna fusión anunciada sin detallesUn cliente que se fue ayer
Qué se haceCalcular y cubrirseSeparar lo controlable y avanzar en pequeñoResolver

Por qué la incertidumbre nos angustia tanto

Porque crecimos con la sensación contraria. Cuando recuerdo mi juventud en los años noventa, con noticias que se leían al día siguiente y un televisor que se cambiaba de canal girando una ruedecita, lo que más extraño no es la tecnología:

Pero a pesar de todo eso, teníamos una agradable sensación de control, tal vez porque entendíamos cómo funcionaban las cosas o simplemente porque los acontecimientos iban a otro ritmo.

Aterrizaje de Emergencia, p. 29

Esa sensación de control era, en buena parte, una ilusión. Pero el cerebro la necesita. Ante lo desconocido, el sistema de alerta se activa como si hubiera un peligro, aunque no lo haya. En «Aterrizaje de Emergencia» cuento cómo, frente a un recuerdo que me devolvió la angustia de un año antes, mi mente consciente intentó «volver a instalar la ilusión del control» (Aterrizaje de Emergencia, p. 19). Todos hacemos algo parecido: buscamos noticias, preguntamos a todo el mundo, imaginamos escenarios. Es el intento de recuperar un mapa.

Por eso conviene empezar por algo que alivia mucho: sentirse mal en un período así no es una falla personal.

Y por supuesto, es absolutamente normal sentirse desconcertado, desajustado, confundido, ansioso o deprimido en el proceso de ajuste.

Diplomado en Liderazgo Colaborativo, manual, «Las fuerzas que cambiaron el mundo»

Incertidumbre en la vida: una ruta sin señalética

En «Aterrizaje de Emergencia» comparé cada cambio importante de la vida con un viaje. Ese viaje siempre parte por el mismo camino, y la dificultad de ese camino no está donde uno cree:

Es la más difícil de todas, pero no por la dificultad del trazado, sino porque nunca puedes saber de qué ancho es, ni cuando termina.

Aterrizaje de Emergencia, p. 99

Eso es lo que hace tan agotadora la incertidumbre en la vida personal: un despido, un diagnóstico, una separación, un cambio de país. Si alguien nos dijera «esto dura siete meses», lo aguantaríamos mucho mejor. Lo que pesa es no saber el ancho ni el largo. Y la respuesta no es adivinarlos, sino aprender a caminar sin ese dato, que es justamente lo que quiere decir salir de la zona de confort.

Incertidumbre laboral: qué hace un buen jefe

En el trabajo la incertidumbre tiene nombres concretos: una reestructuración, un cambio de dueño, un cliente grande que se puede ir, la inteligencia artificial cambiando un oficio. Y ahí el papel de quien dirige se vuelve central. Cuando describo la mirada clásica del liderazgo, la que se enseña en casi todas las escuelas, aparece justamente esta función:

Se entiende el liderazgo en la mayoría de ellas, como una serie de acciones para movilizar, motivar, influir o persuadir que ejerce una persona sobre otros, los que a su vez encuentran en el líder alguien que les disminuye la incertidumbre, para alcanzar unas metas, objetivos o propósito compartido.

Aterrizaje de Emergencia, p. 70

El riesgo es entender mal esa frase. Disminuir la incertidumbre no es prometer certezas que uno no tiene. Un jefe que dice «tranquilos, no va a pasar nada» y después pasa algo, pierde en un día la confianza de años. Lo que sí puede hacer es decir lo que sabe, lo que no sabe y cuándo va a saber más; fijar las prioridades de esta semana; y mostrar con su propio estado emocional que se puede trabajar en medio de la duda. Es la gestión emocional, la segunda de las tres habilidades de liderazgo que enseño, puesta a prueba.

Vale la pena hacerlo bien, y no solo por el ánimo. Con Maite Careaga y Sebastián Quirmbach llegamos a una conclusión que me sigue pareciendo la razón más práctica para aprender esto:

Y por tanto si enseñábamos a la gente a lidiar con la incertidumbre de un cambio, al mismo tiempo los estábamos ayudando a recuperar su racionalidad y a implementar las mejores soluciones disponibles.

Aterrizaje de Emergencia, p. 94

Un equipo angustiado no piensa mejor: se aferra a lo conocido aunque sea peor. Esa es la raíz de buena parte de la resistencia al cambio y de las malas decisiones tomadas por miedo.

Cómo manejar la incertidumbre: siete prácticas

  1. Separe lo que depende de usted. Haga dos listas: lo que le preocupa y lo que puede hacer al respecto. Stephen Covey las llamó círculo de preocupación y círculo de influencia. La angustia vive en la primera; la calma se recupera trabajando en la segunda.
  2. Distinga problemas de desgracias. En una lámina del diplomado lo resumo así: un problema tiene solución; si no la tiene, no es un problema que usted deba resolver hoy. Y una pregunta que baja la temperatura: ¿qué es lo peor que puede pasar, de verdad?
  3. Ponga el horizonte lejos y la tarea cerca. Una fecha optimista que no se cumple derrumba el ánimo. Es mejor un futuro lejano claro y una meta para hoy. Lo explico con la experiencia de la pandemia en la guía de resiliencia.
  4. Haga algo pequeño hoy. Mi caminata desde la estación de Colón no resolvió nada, pero cortó la parálisis. Una llamada, un correo, una hoja con opciones: la acción pequeña devuelve una sensación de control que sí es real.
  5. Construya una rutina. Cuando el futuro se mueve, el día necesita puntos fijos: una hora de levantarse, un deporte, una conversación semanal. Mi hermano encontró la suya en un gimnasio, y por ahí llegaron los primeros amigos.
  6. Revise la historia que se está contando. La incertidumbre deja un espacio vacío que la mente llena con el peor guion. Pregúntese qué es dato y qué es suposición. Cómo hacerlo con las emociones está en la guía de gestión emocional.
  7. Pida información, no certezas. A su jefe, a su médico o a su pareja no les pida que le prometan que todo saldrá bien. Pregúnteles qué saben, qué no saben y cuándo sabrán más. Esa respuesta sí se puede dar.

Incertidumbre y ansiedad: cuándo pedir ayuda

La incertidumbre y la ansiedad van muy juntas, y una dosis de inquietud es normal y hasta útil: nos pone alerta. Pero si la preocupación no lo deja dormir durante semanas, aparece en el cuerpo (opresión en el pecho, falta de aire, cansancio constante) o le impide funcionar en el trabajo o en la casa, ya no es algo que se resuelva con siete prácticas. Hable con un profesional de la salud mental. Pedir ayuda a tiempo también es una forma de tomar el control.

Ejemplo: el equipo que esperaba la fusión

El caso es ficticio, pero lo he visto muchas veces. Una empresa anuncia que se va a fusionar con un competidor. Nadie sabe qué áreas se mantendrán. Durante dos meses, el equipo de Andrés, jefe de operaciones, trabaja a media máquina: se pasan el día comentando rumores, dos personas buenas aceptan ofertas de otras empresas y los errores se duplican.

Andrés cambia tres cosas. Primero, junta al equipo y dice exactamente lo que sabe y lo que no, y se compromete a contarles cada viernes lo nuevo, aunque sea «no hay novedades». Segundo, hace con ellos el ejercicio de las dos listas de esta guía: arman en la pizarra lo que les preocupa y lo que sí pueden mover, y descubren que la calidad del servicio, que es lo único que los hará valiosos en la empresa nueva, depende por completo de ellos. Tercero, fija una meta para cada semana. La fusión sigue igual de incierta, pero el equipo vuelve a trabajar. Cuando llega la decisión, el área de Andrés es una de las que se mantienen completas.

Ejercicio: zona de preocupación y zona de influencia

Es un ejercicio del diplomado, inspirado en el círculo de influencia de Stephen Covey. Tiempo: 30 minutos, solo o en equipo. Material: una hoja con tres columnas.

  1. En la primera columna anote todo lo que hoy le genera incertidumbre: el trabajo, la economía, la familia, la salud. Sin filtro.
  2. En la segunda columna, frente a cada tema, escriba lo que usted podría hacer al respecto. Si no hay nada, déjelo en blanco y no se castigue por eso.
  3. En la tercera columna anote una sola acción concreta que pueda hacer esta semana.
  4. Mire las filas en blanco. Esas son las preocupaciones que hoy solo puede soltar, o esperar con paciencia.
  5. Mire las acciones. Elija una y póngale día y hora.

En equipo funciona aún mejor: cada uno comparte una fila y el resto le ayuda a encontrar la acción. Casi siempre aparece algo que la persona no veía.

Pregunta para cerrar: si dentro de cinco años le contara a alguien cómo atravesó este período, ¿qué le gustaría poder decir?

Preguntas frecuentes

¿Qué es la incertidumbre? Es no saber qué va a pasar en algo que nos importa. A diferencia del riesgo, que se puede calcular, la incertidumbre no se puede medir: ni siquiera se conocen todas las opciones posibles.

¿Cómo manejar la incertidumbre? Separando lo que depende de uno de lo que no, haciendo algo pequeño cada día, construyendo una rutina, poniendo el horizonte lejos y la tarea cerca, revisando la historia que uno se cuenta y pidiendo información en lugar de certezas.

¿Cómo manejar la incertidumbre laboral? Pida información concreta a su jefatura, concéntrese en lo que hace valioso su trabajo, mantenga una meta semanal y no tome decisiones grandes en el punto más alto de la angustia. Si es jefe, diga lo que sabe y lo que no, y fije una fecha para volver a informar.

¿Por qué la incertidumbre genera ansiedad? Porque ante lo desconocido el cerebro activa su sistema de alerta como si hubiera un peligro. Buscamos recuperar la sensación de control, y cuando no la encontramos aparecen la preocupación y la ansiedad. Si la ansiedad dura semanas o afecta el sueño o el trabajo, conviene consultar a un profesional.

¿Cuál es la diferencia entre riesgo e incertidumbre? El riesgo es un peligro conocido cuya probabilidad se puede estimar. La incertidumbre es un futuro que no se puede predecir ni medir. La distinción la propuso el economista Frank Knight en 1921.

¿Qué puede hacer un líder ante la incertidumbre? Decir lo que sabe y lo que no sabe, informar con regularidad aunque no haya novedades, fijar prioridades de corto plazo, gestionar su propio estado emocional y ayudar al equipo a concentrarse en lo que depende de él. Lo que no debe hacer es prometer certezas que no tiene.

La buena noticia

La buena noticia es que nadie llega a la incertidumbre sin experiencia. Si mira hacia atrás, ya atravesó varios períodos en que no sabía qué iba a pasar, y aquí está. En «La Bisagra de los Tiempos» propongo dejar de pelear con ella y, en lugar de resistir o añorar el pasado, «abrazar la incertidumbre y verla como una oportunidad para crecer y transformarte» (La Bisagra de los Tiempos, p. 158). De esa caminata por Valencia salió, con el tiempo, el MBA que ese día me parecía imposible y, años después, la empresa que armé con Sebastián y Maite. Nada de eso estaba en el mapa el día que me bajé en la estación de Colón. Si busca palabras para acompañar a alguien en un momento así, están en las frases sobre la incertidumbre.

Es también el corazón de mis conferencias y charlas para empresas. «La Bisagra de los Tiempos» es una conferencia sobre el cambio de era y cómo liderarse cuando nada es seguro: para equipos que viven una reestructuración, una fusión o un año difícil. Presencial u online.

Ver las conferencias → Descargar «Aterrizaje de Emergencia» gratis

¿Prefiere escribirme? Cuénteme en dos líneas qué está pasando en su equipo. Respondo personalmente.