Qué es la resiliencia y cómo se desarrolla en el trabajo
Por Felipe Bozzo Smith · Actualizada el · 8 min de lectura
La resiliencia es la capacidad de una persona o de un equipo para atravesar una crisis, adaptarse a lo que cambió y salir de ella con aprendizajes, en lugar de quedar quebrado. No es aguantar sin sentir: es sentir el golpe, caer si hace falta y volver a levantarse con una mirada nueva. Y no es un don: se desarrolla.

En abril de 2020 yo era el encargado de levantar el ánimo del equipo de urgencias del hospital de Temuco. Llevaba semanas yendo cada mañana, durmiendo poco y sin ver a nadie fuera del hospital, porque nadie quería verme por miedo al contagio. Hasta que me pasó lo que les pasaba a todos:
Al principio, no lo noto, pero mi ánimo también comienza a decaer.
La Bisagra de los Tiempos, p. 34
Ese momento me enseñó lo primero que hay que saber sobre la resiliencia: no la tiene quien nunca se cae, porque todos nos caemos. La tiene quien sabe qué hacer cuando se cae.
Qué es la resiliencia
La palabra viene de la física: es la capacidad de un material de recuperar su forma después de recibir un golpe. En las personas significa algo parecido, pero con una diferencia importante: después de una crisis nunca volvemos exactamente a la forma anterior. Si todo sale bien, volvemos mejores.
Lo escribí en «Aterrizaje de Emergencia» a propósito del fracaso, que es la otra cara de la misma moneda:
Del fracaso surge la resiliencia y la capacidad de reinventarse, por eso lo importante no es evitarlo, sino aprender de él y adaptar lo necesario para seguir avanzando en búsqueda del propósito.
Aterrizaje de Emergencia, p. 147
Esa es la definición que uso en el trabajo: resiliencia es aprender de la caída y adaptar lo necesario para seguir avanzando.
Lo que la resiliencia no es
Hay tres confusiones que hacen daño:
- No es ser de piedra. La persona resiliente siente miedo, pena y rabia como cualquiera. La diferencia está en que no se queda a vivir ahí.
- No es aguantar todo. Un equipo que «aguanta» jornadas imposibles durante meses no es resiliente: está agotado. La resiliencia incluye saber parar.
- No es pensamiento positivo. Decir que todo va a estar bien cuando no lo va a estar destruye la confianza. La resiliencia mira la realidad de frente.
Resiliencia en el trabajo: lo que vi en una urgencia
En el hospital vi las dos caras de un equipo bajo presión. Algunas personas estaban sumidas en el pánico. Otras parecían hechas para eso:
Otros, en cambio, parecen más serenos como si su ADN estuviera preparado para enfrentar crisis como esta.
La Bisagra de los Tiempos, p. 33
Lo interesante fue lo que pasó con el tiempo. El equipo no se quedó dividido entre «resilientes» y «frágiles». Con trabajo, coordinación y algo de ingenio, el grupo completo se transformó:
Con el correr de los días el miedo paralizante, se transformó en un catalizador para superarnos y descubrir fortalezas que no sabíamos que teníamos.
La Bisagra de los Tiempos, p. 28
La resiliencia de un equipo no es la suma de las resiliencias individuales. Se construye con rituales, con un líder que contagia una emoción útil y con señales de que el esfuerzo sirve. Por eso tiene mucho que ver con la cultura organizacional y con la motivación laboral, y por eso la gestión de las emociones, propias y del equipo, es una de las tres habilidades de liderazgo que más trabajo con jefaturas.
5 claves para desarrollar la resiliencia
1. Mire lejos y viva el día
Al comienzo de la pandemia todos preguntaban cuándo iba a terminar. Yo había estudiado cómo se vive una guerra, y propuse lo contrario a esperar una fecha:
Sabía, por lo que había estudiado sobre las guerras, que en momentos de crisis no es conveniente pensar a mediano plazo.
La Bisagra de los Tiempos, p. 34
Es mejor ir día a día y fijar la mente en un futuro lejano, cuando todo esté resuelto. Una fecha optimista que no se cumple derrumba el ánimo; un horizonte largo y una meta para hoy lo sostienen.
2. Reconozca el ciclo
Ninguna crisis es eterna, aunque desde adentro lo parezca. En «La Bisagra de los Tiempos» comparé la vida de una persona con el siglo XX, con sus etapas de progreso, destrucción, pasión y reencuentro. Y escribí que todo lo vivo «se mueve, se agota, se transforma y tarde o temprano entrará en declive» (La Bisagra de los Tiempos, p. 172). Saber en qué parte del ciclo está uno ayuda a no desesperar en el invierno ni confiarse en el verano.
3. Cambie su relación con el fracaso
Nada paraliza tanto como el miedo a fracasar. La persona que no contempla el fracaso se propone metas pequeñas y seguras, y desaprovecha su potencial. La propuesta es otra: «Aprender a mirar nuestros miedos, aceptar que existen y aprender a convivir amistosamente con ellos para que no limiten nuestro propósito es la propuesta» (Aterrizaje de Emergencia, p. 147). Cómo hacerlo en la práctica está en la guía de inteligencia emocional en el liderazgo.
4. Pase de víctima a protagonista
Todos, en algún momento, nos sentimos injustamente tratados por la vida. Quedarse un tiempo ahí puede ser necesario. Quedarse a vivir ahí nos aísla. La otra opción la describí así:
Por otro lado, adoptar el papel de protagonista significa tomar las riendas, perdonar, avanzar y comprender tanto nuestros problemas como los de los demás.
La Bisagra de los Tiempos, p. 178
Y el interruptor que, en mi experiencia, permite cambiar de papel es la gratitud: mirar lo que todavía funciona, lo que todavía se tiene, a quién todavía se tiene.
5. Encuentre su campana
En el hospital, el ánimo se recuperó cuando empezamos a hacer visible lo que sí estaba funcionando. Instalamos una campana en el hall central que sonaba cada vez que un paciente se recuperaba de COVID. Esa campana enseñó algo que vale para cualquier oficina:
Y nosotros aprendimos que incluso en los momentos más oscuros, siempre hay espacio para la esperanza.
La Bisagra de los Tiempos, p. 39
Un equipo bajo presión necesita ver sus avances: un tablero, un ritual del viernes, un mensaje del cliente que se lee en voz alta. ¿Cuál es la campana de su equipo?
Un ejemplo: la crisis que me tocó a los veinte
En 1998, la crisis asiática se llevó la empresa de mi padre. Yo estaba en cuarto año de Ingeniería Comercial, asistiendo a clases de finanzas mientras veía cómo se venía abajo todo lo que mis padres habían construido. Lo esperable era hundirme. No pasó:
En medio de esa tormenta, encontré una fuerza que no sabía que tenía.
La Bisagra de los Tiempos, p. 81
Con los años entendí que esa fuerza no salió de la nada. Salió de aceptar las pérdidas, que eran muchas, incluida una que casi nadie nombra: «Incluso hay pérdidas de aprendizaje, ya que lo que sabía sobre cómo vivir, no sería tan útil para el próximo escenario» (La Bisagra de los Tiempos, p. 81). La resiliencia, a fin de cuentas, es aprender a vivir de otro modo cuando el modo anterior dejó de funcionar. Eso mismo es lo que pide cualquier proceso de gestión del cambio en una empresa.
Ejercicio para jefaturas: la línea de la vida
Tiempo: 30 minutos individuales y 30 en parejas. Material: una hoja horizontal y un lápiz.
- Dibuje una línea de izquierda a derecha: su vida laboral, desde su primer trabajo hasta hoy.
- Marque por encima de la línea los momentos altos y por debajo los bajos: una pérdida, un despido, un proyecto fracasado, una crisis.
- Junto a cada punto bajo, escriba en una frase qué aprendió o qué apareció después que no habría aparecido sin esa caída.
- En parejas, cada uno cuenta uno de sus puntos bajos y lo que salió de él. El que escucha solo pregunta: «¿Y qué hiciste para levantarte?».
- Cierre con una pregunta para el presente: de lo que hice en esas crisis, ¿qué me sirve para la que estoy viviendo hoy?
Lo que suele aparecer es sorprendente: casi todos descubren que ya atravesaron cosas peores que la actual, y que tienen más recursos de los que creían.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la resiliencia? Es la capacidad de una persona o de un equipo para atravesar una crisis, adaptarse a lo que cambió y salir con aprendizajes, en lugar de quedar quebrado. No es aguantar sin sentir, sino caer y volver a levantarse con una mirada nueva.
¿Qué es la resiliencia en el trabajo? Es la capacidad de mantener el rendimiento y el ánimo durante una crisis laboral, como una reestructuración, una pérdida de clientes o una sobrecarga, y de aprender de ella. En un equipo se construye con un líder que contagia calma, con rituales y con señales visibles de avance.
¿La resiliencia se puede desarrollar? Sí. Algunas personas parecen más serenas por naturaleza, pero la resiliencia se entrena: cambiando la relación con el fracaso, mirando el horizonte largo, pasando de víctima a protagonista y haciendo visibles los avances.
¿Cuáles son las características de una persona resiliente? Siente el golpe pero no se queda a vivir en él, mira la realidad de frente sin negarla, aprende de los errores, pide ayuda, agradece lo que todavía tiene y es capaz de cambiar su forma de vivir cuando la anterior dejó de funcionar.
¿Cuál es un ejemplo de resiliencia? Un equipo de urgencias que, en plena pandemia, pasa del miedo paralizante a descubrir fortalezas que no sabía que tenía, con coordinación, rituales como una campana que suena por cada paciente recuperado y un horizonte claro.
La buena noticia
La buena noticia es que usted ya es más resiliente de lo que cree: si está leyendo esto, ya sobrevivió a todos sus peores días. Lo que falta, casi siempre, no es fuerza, sino nombrar lo que se aprendió en cada caída para poder usarlo en la próxima. Y algo más: en la pandemia, el que tenía que levantar el ánimo de todos también se cayó. No pasó nada grave. Me levanté, igual que ellos, gracias a una campana prestada por los bomberos y a un amigo de Valencia con el que conversaba cada noche. La resiliencia rara vez es un acto solitario. Si busca frases para acompañar a alguien en un momento así, están en las frases de resiliencia.