Zona de confort: qué es, por qué cuesta tanto salir y cómo salir de ella paso a paso
Por Felipe Bozzo Smith · Actualizada el · 9 min de lectura
La zona de confort es el conjunto de hábitos, lugares y relaciones en que una persona siente que tiene todo bajo control: sabe qué hacer, no corre riesgos y casi no siente miedo. No es mala en sí misma, pero en ella se aprende poco. Salir de la zona de confort significa exponerse a algo nuevo en una dosis que incomode sin paralizar, y sostenerlo el tiempo suficiente para que deje de dar miedo.

A fines de 1999 llegué a vivir a Valencia. Era verano: 37 grados, 95 % de humedad, una lengua nueva y ni un solo amigo en la ciudad. Lo conté así en «Aterrizaje de Emergencia»:
Sin posibilidades de volver a mi círculo confortable en Chile, elegía en esa etapa de mi vida, moverme en la incertidumbre de lo desconocido, para nacer desde la nada.
Aterrizaje de Emergencia, p. 39
Los primeros meses fueron duros. Caminaba horas buscando algo familiar y no lo encontraba. Hoy sé que esa ciudad me enseñó más que todos los años anteriores juntos: ahí estudié, ahí formé una consultora con Maite Careaga y Sebastián Quirmbach y ahí aprendí casi todo lo que enseño. Nada de eso habría pasado si me hubiera quedado donde me sentía cómodo.
Qué es la zona de confort
Años después, en la oficina que compartíamos en Valencia, Maite dijo una frase en medio de una discusión que me dejó pensando toda la noche:
la mayoría de nuestras decisiones tiene un fuerte sesgo hacia nuestra zona de confort. Es decir, a permanecer tal cual están, aunque eso no necesariamente sea la mejor opción, ni la más racional, sino simplemente la elegimos porque siempre lo hemos hecho así
Aterrizaje de Emergencia, p. 93
A la mañana siguiente entendí por qué:
Por la mañana, después de que mi inconsciente procesó el debate de la tarde anterior, comprendí que permanecer en una posición o hábito en el que te encuentras es una elección fácil y sin costo.
Aterrizaje de Emergencia, p. 93
Esa es la definición más práctica que conozco. La zona de confort no es un lugar donde uno está feliz. Es un lugar donde uno no paga costos: lo que sabe hacer sirve, las relaciones están en equilibrio y las emociones, bajo control. Por eso se puede estar muy incómodo dentro de la zona de confort, en un trabajo que no gusta o en una relación que no funciona, y aun así no salir.
Por qué cuesta tanto salir de la zona de confort
Porque salir tiene costos reales, y casi nadie nos enseñó a manejarlos. Hacer algo nuevo obliga a desaprender lo que uno sabía, a cambiar la relación con los demás, a veces a entrar en conflicto, y a sentir miedo e incertidumbre. Frente a eso, quedarse parece lo racional, aunque no lo sea.
Es el mismo mecanismo que explica la resistencia al cambio en las organizaciones. Las personas no se resisten al cambio porque sean flojas o tontas. Se resisten porque cambiar tiene un precio emocional que nadie les ayudó a pagar.
Zona de confort, zona de aprendizaje y zona de estrés
En el plan de clases del diplomado de liderazgo, la sesión de autoconocimiento incluye tres zonas: confort, aprendizaje y estrés. La idea tiene raíces antiguas. En 1908, los psicólogos Robert Yerkes y John Dodson mostraron que el rendimiento mejora con un poco de presión, pero empeora cuando la presión es excesiva.
| Zona | Cómo se siente | Qué pasa con el aprendizaje | Ejemplo en el trabajo |
|---|---|---|---|
| Confort | Seguridad, control, a veces aburrimiento | Casi no se aprende | Hacer el mismo informe por quinta vez |
| Aprendizaje | Incomodidad, nervios, curiosidad | Se aprende rápido | Presentar ante la gerencia por primera vez, bien preparado |
| Estrés | Miedo, bloqueo, angustia | Se aprende poco o nada | Hacerse cargo de un área desconocida sin apoyo y en una semana |
El objetivo no es saltar de la zona de confort a la de estrés. Es pasar a la de aprendizaje y quedarse ahí el tiempo suficiente para que lo nuevo se vuelva conocido. Entonces la zona de confort se agranda y aparece un nuevo borde.
La señal de que es hora de salir
Hay momentos en que todo parece ir bien por fuera y algo no calza por dentro. Lo describí así:
Pero tu insatisfacción, esa que parece capricho de inmadurez, sigue ahí, como una música punzante, de intensidad baja, pero de ritmo constante y cada vez que entra el silencio o para el ruido de tu insatisfactoria zona de confort, la puedes oír y late intensa hasta que ya no la puedes ignorar porque emerge como voz de angustia que grita por un cambio.
Aterrizaje de Emergencia, p. 99
Y advertí lo que viene después, para que nadie se engañe:
El viaje inicia siempre por la misma ruta, una que aparece nada más dejar tu punto de partida, se llama incertidumbre.
Aterrizaje de Emergencia, p. 99
La incertidumbre no es la señal de que se equivocó. Es la señal de que salió.
Lo que se gana al salir
Cuando miré mi vida como una línea del tiempo, encontré un patrón que se repetía:
Cuando hacía cosas nuevas y salía de mi espacio confortable en donde tenía todo bajo control, aprendía a pasos agigantados. Esto me llevó a concluir que en los momentos en los que había sido más osado, crecía más rápido y la vida se hacía más divertida.
Aterrizaje de Emergencia, p. 109
Aprender más rápido es la ganancia obvia. La menos obvia es la última palabra de esa cita: la vida se vuelve más divertida.
Cómo salir de la zona de confort en 7 pasos
- Diagnostique dónde está. ¿En qué parte de su vida o su trabajo hace años que no aprende nada?
- Nombre el costo de quedarse. Escriba qué pierde si dentro de cinco años todo sigue igual.
- Nombre el miedo. ¿Qué es exactamente lo que teme: equivocarse, el ridículo, perder algo? Un miedo con nombre es más chico.
- Elija un paso pequeño. No renuncie mañana a su trabajo. Pida el proyecto que nadie quiere, inscríbase en un curso, preséntese en la reunión.
- Póngale fecha. Un paso sin fecha es un deseo.
- Busque compañía. Cuénteselo a alguien que le pregunte cómo le fue.
- Revise y repita. Anote qué aprendió y elija el siguiente paso, un poco más allá.
Es la misma secuencia de diagnóstico, gestión emocional y acción con que trabajo todos los temas de liderazgo. Empieza por uno mismo, y por eso la explico también en la guía sobre qué es el liderazgo.
La zona de confort de un equipo
Los equipos también tienen zona de confort. Se reconoce por una frase: «siempre lo hemos hecho así». El equipo funciona, cumple, pero dejó de mejorar, y cualquier propuesta nueva se recibe con una lista de razones para no hacerla.
Un jefe no saca a su equipo de la zona de confort con un discurso motivacional. Lo saca con desafíos graduados: una mejora pequeña por vez, con apoyo, reconocimiento por intentarlo y permiso para equivocarse. Si el desafío es demasiado grande, el equipo pasa directo a la zona de estrés y se defiende. La guía de gestión del cambio explica cómo dosificarlo.
Tres mitos sobre la zona de confort
- «Hay que vivir fuera de ella». No. Nadie aprende en estado de alerta permanente. Se necesita una base segura desde donde salir y a donde volver.
- «Salir es tirarse al vacío». Tampoco. La mayoría de las salidas que funcionan son pasos chicos y repetidos, no saltos heroicos.
- «Estar cómodo es estar bien». En el diplomado lo trabajo con una pregunta: si la felicidad dependiera de las comodidades, hoy deberíamos ser infinitamente más felices que hace cien años. No lo somos.
Ejemplo: la analista que no quería presentar
El caso es ficticio, pero es muy común. Javiera era la mejor analista de su área. Preparaba todos los informes que el gerente presentaba al directorio, pero nunca había hablado en una reunión importante. Cuando su jefe le propuso presentar ella el informe trimestral, dijo que no: «yo soy mejor en los números».
Su jefe no insistió con el directorio. Le propuso algo más chico: presentar cinco minutos en la reunión de su propia área. Después, a otra gerencia. Seis meses más tarde presentó ante el directorio. Estaba nerviosa, y lo hizo bien. Hoy dice que fue lo más importante que aprendió ese año.
Ejercicio: el mapa de mis tres zonas
Tiempo: 30 minutos. Material: una hoja con tres círculos concéntricos.
- En el círculo del centro, escriba lo que hace con total seguridad en su trabajo.
- En el círculo del medio, lo que le da nervios, pero se siente capaz de intentar con preparación.
- En el círculo de afuera, lo que hoy le parece imposible o le da miedo de verdad.
- Elija una cosa del círculo del medio.
- Defina el paso más pequeño posible para empezar y póngale una fecha dentro de los próximos siete días.
- Cuando lo haga, vuelva a la hoja: ¿algo del círculo de afuera se movió al del medio?
Pregunta para cerrar: si dentro de cinco años todo sigue igual que hoy, ¿estaría tranquilo o arrepentido?
Preguntas frecuentes
¿Qué es la zona de confort? Es el conjunto de hábitos, lugares y relaciones en que una persona siente que tiene todo bajo control y no corre riesgos. En ella casi no se siente miedo, pero también se aprende poco.
¿Por qué cuesta salir de la zona de confort? Porque quedarse es una elección fácil y sin costo, mientras que salir obliga a desaprender, cambiar relaciones y enfrentar el miedo y la incertidumbre. Casi nadie nos enseñó a manejar esos costos.
¿Qué hay fuera de la zona de confort? Primero la zona de aprendizaje, donde hay incomodidad pero se aprende rápido. Más allá está la zona de estrés, donde el miedo bloquea y se aprende poco. La idea es pasar a la de aprendizaje, no saltar a la de estrés.
¿Cómo salir de la zona de confort? Diagnosticando dónde se estancó, nombrando el costo de quedarse y el miedo a salir, eligiendo un paso pequeño con fecha, buscando compañía y repitiendo con pasos un poco más grandes.
¿Es mala la zona de confort? No. Todos necesitan una base segura para descansar y recuperar energía. El problema es quedarse a vivir en ella cuando ya no se aprende ni se disfruta.
¿Cómo ayudar a un equipo a salir de su zona de confort? Con desafíos graduados, apoyo, reconocimiento por intentarlo y permiso para equivocarse. Un desafío demasiado grande lleva al equipo a la zona de estrés y lo pone a la defensiva.
¿Quién inventó el concepto de zona de confort? El término se popularizó en la gestión y el desarrollo personal a fines del siglo XX, pero se apoya en un hallazgo de 1908: Robert Yerkes y John Dodson mostraron que un nivel moderado de presión mejora el rendimiento y uno excesivo lo empeora.
La buena noticia
La buena noticia es que salir de la zona de confort no exige mudarse de país ni renunciar a nada mañana. Exige un paso pequeño esta semana y otro la próxima. Y al final del camino de la incertidumbre, como escribí, uno vuelve a encontrar la calma: «volverás a un equilibrio, pero esta vez un equilibrio superior» (Aterrizaje de Emergencia, p. 100). Esta vez, con una zona de confort más grande.