Tipos y estilos de liderazgo

Liderazgo democrático: qué es, características, ventajas, desventajas y ejemplos

Por Felipe Bozzo Smith · Actualizada el · 8 min de lectura

El liderazgo democrático (o participativo) es el estilo en que el jefe abre las decisiones al equipo: pide opiniones, discute alternativas y decide con esa información, o deja que el grupo decida en conjunto. Lo describieron Kurt Lewin y sus colegas a partir de 1939. Genera más compromiso y mejores ideas, a cambio de más tiempo y de un jefe que sepa cerrar la conversación.

Felipe Bozzo, con micrófono de cintillo, conversa de cerca con un grupo de personas sentadas en las gradas de un anfiteatro de madera

Una noche en Valencia, ya tarde, estábamos cansados y con prisa por terminar un programa de entrenamiento. Maite Careaga propuso volver a empezar: antes de seguir, teníamos que ponernos de acuerdo en qué entendíamos por liderazgo. Me opuse de inmediato:

¡Nosotros necesitamos construir un entrenamiento, no inventar la rueda! Insistí con fuerza, lanzando todos mis argumentos para avanzar en la dirección que me parecía más adecuada.

Aterrizaje de Emergencia, p. 69

Perdí la discusión. Y menos mal, porque esa conversación larga e incómoda nos dio la definición de liderazgo sobre la que he trabajado desde entonces. Ahí aprendí, a mi pesar, lo que tiene de bueno el liderazgo democrático: lo que el grupo construye junto suele ser mejor que lo que cualquiera de sus miembros habría decidido solo. Y también lo que tiene de difícil.

Qué es el liderazgo democrático

En el material del Diplomado en Liderazgo Colaborativo lo definí así:

Liderazgo democrático o participativo: En este estilo, el líder toma decisiones junto con el equipo, y fomenta la participación activa de los miembros del equipo en la toma de decisiones. Se escuchan las opiniones de todos los miembros y se valora su aporte.

Diplomado en Liderazgo Colaborativo, «Estilos de liderazgo (mirada clásica)»

Conviene aclarar algo que se confunde mucho: liderazgo democrático no significa votarlo todo. En la mayoría de los equipos, el jefe sigue siendo responsable de la decisión. Lo que cambia es que decide después de escuchar, y que el equipo sabe por qué se decidió lo que se decidió.

Es uno de los tres estilos clásicos de los tipos de liderazgo. Está entre el liderazgo autocrático, en que el jefe decide solo, y el liderazgo laissez-faire, en que casi no interviene. Los tres los reúno en mi guía de liderazgo para jefes y equipos.

De dónde viene

El estilo democrático sale de los estudios que Kurt Lewin, Ronald Lippitt y Ralph White hicieron a fines de los años treinta en la Universidad de Iowa, con clubes de niños dirigidos por adultos que se comportaban de tres maneras distintas. Los grupos con un adulto democrático mostraron un clima más amistoso y siguieron trabajando cuando el adulto salía de la sala. Bajo el adulto autocrático, en cambio, el trabajo se detenía en cuanto él se iba.

Años después, en 1958, Robert Tannenbaum y Warren Schmidt publicaron en la Harvard Business Review un artículo que sigue siendo muy útil: mostraron que entre decidir solo y dejar decidir al grupo no hay dos opciones, sino una escala. Esa idea es la base del ejercicio de esta guía.

Características del liderazgo democrático

En una de las clases del diplomado comparo a los malos jefes con los líderes de equipo en siete rasgos. Uno de ellos resume este estilo mejor que cualquier definición: en la lámina de los malos jefes dice «Deciden solos»; en la de los líderes de equipo, «Deciden en equipo».

Ventajas y desventajas

VentajasDesventajas
CompromisoLas personas defienden lo que ayudaron a decidirSi su opinión se ignora, el desencanto es mayor
CalidadAparece lo que sabe la gente que está más cerca del problemaUna mala facilitación produce soluciones tibias
TiempoLa implementación es más rápida porque no hay que convencer despuésLa decisión toma más tiempo
ClimaMás confianza y más ganas de aportarLos conflictos que estaban escondidos salen a la mesa
AprendizajeEl equipo practica decidir y creceCon personas sin experiencia, la participación puede confundir

Por qué hoy importa más que nunca

En «Aterrizaje de Emergencia» escribí que el liderazgo de los grandes visionarios del siglo XX ya no me interesaba, y expliqué por qué:

Hoy vivimos un mundo mucho más sistémico y complejo, donde los líderes visionarios que cambian el mundo son bastante inútiles, porque ese proceso lo hacemos entre todos.

Aterrizaje de Emergencia, p. 75

Años después, en «La Bisagra de los Tiempos», lo volví a decir con otras palabras:

No obstante en un mundo interconectado, donde los problemas son complejos y las soluciones requieren un enfoque colaborativo, esta visión del liderazgo resulta insuficiente.

La Bisagra de los Tiempos, p. 165

La razón práctica es simple. Cuando el problema es complejo, nadie, tampoco el jefe, tiene toda la información. El vendedor sabe lo que dice el cliente, la persona de bodega sabe por qué se atrasan los despachos y el analista sabe lo que muestran los datos. Un jefe que decide solo deja todo eso sobre la mesa.

Las tres trampas del liderazgo democrático

Hay una advertencia que le hago a cualquier jefe que quiera ser más participativo: el estilo democrático, mal usado, es peor que el autocrático.

  1. La consulta de mentira. El jefe pregunta, pero ya decidió. El equipo se da cuenta, y la próxima vez nadie opina. Si la decisión está tomada, es más honesto informarla.
  2. La reunión eterna. Se conversa todo, siempre, y nada se cierra. El equipo termina pidiendo, con razón, que alguien decida.
  3. El consenso como escondite. El jefe usa la participación para no hacerse cargo: «lo decidimos todos». Cuando sale mal, no hay responsable.

Hay una crítica más de fondo, y la dejé escrita en el mismo material del diplomado. Los estilos clásicos, incluido el democrático, siguen mirando solo al jefe:

Desde nuestro punto de vista, estos estilos confunden a menudo liderazgo y autoridad. Por otra parte, centran la mirada en el líder más que en el proceso.

Diplomado en Liderazgo Colaborativo, «Estilos de liderazgo (mirada clásica)»

Es decir: un jefe democrático sigue siendo el que reparte la palabra. El paso siguiente es entender que cualquier persona del equipo puede ejercer liderazgo, con o sin cargo. Lo explico en la diferencia entre jefe y líder.

Ejemplo: las vacaciones de verano de una clínica

El caso es ficticio. Carolina dirige el área de enfermería de una clínica mediana y tiene que armar el calendario de vacaciones de verano para cuarenta personas. Los años anteriores lo armaba ella sola en una planilla. Siempre había reclamos y cambios de último minuto.

Este año prueba otra cosa. Reúne a su equipo, explica las reglas que no se pueden tocar (ningún turno con menos de cierto número de personas y prioridad para quienes no salieron el verano anterior) y le pide al equipo que proponga el calendario dentro de esas reglas. Fija una fecha y avisa que, si no hay acuerdo, decidirá ella.

El calendario sale en dos semanas, con dos cambios de turno que ella nunca habría imaginado y que resolvieron el problema de las fiestas de fin de año. Los reclamos bajan. Carolina no renunció a su autoridad: puso los límites, abrió la conversación y se guardó el derecho a cerrarla. Eso es liderazgo democrático bien hecho.

Ejercicio para jefaturas: diga qué tipo de decisión es

La mayor parte de los problemas del estilo democrático vienen de un malentendido: el equipo cree que va a decidir y el jefe solo quería opiniones, o al revés. La solución es decirlo antes.

Tiempo: 5 minutos al inicio de cada reunión. Material: ninguno.

  1. Antes de abrir un tema, anuncie qué tipo de decisión es, usando una de estas cuatro frases.
  2. «Les informo»: la decisión está tomada y explico por qué.
  3. «Les consulto»: quiero su opinión y después decido yo.
  4. «Decidimos juntos»: vamos a buscar un acuerdo, y si no llegamos, cierro yo.
  5. «Ustedes deciden»: el equipo decide dentro de estos límites y yo respaldo lo que salga.
  6. Al final de la reunión, revise con el equipo si respetó el tipo de decisión que anunció.

Para ver cómo encaja esto con los sesgos que nos hacen decidir mal, siga con la guía de toma de decisiones.

Pregunta para cerrar: ¿cuál fue la última vez que consulté a mi equipo cuando en realidad ya había decidido?

Preguntas frecuentes

¿Qué es el liderazgo democrático? Es el estilo de liderazgo en que el jefe abre las decisiones al equipo: pide opiniones, discute alternativas y decide con esa información, o deja que el grupo decida en conjunto. También se le llama liderazgo participativo.

¿Quién propuso el liderazgo democrático? Lo describieron Kurt Lewin, Ronald Lippitt y Ralph White en estudios publicados a partir de 1939, junto con el estilo autocrático y el laissez-faire.

¿Cuáles son las características del liderazgo democrático? El jefe pregunta antes de decidir, comparte la información, escucha el desacuerdo, explica sus decisiones, reparte la responsabilidad y sabe cerrar la conversación.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas del liderazgo democrático? Sus ventajas son más compromiso, mejores ideas y un equipo que aprende a decidir. Sus desventajas son el tiempo que toma, el riesgo de reuniones sin fin y el desencanto cuando la consulta es de mentira.

¿Cuál es un ejemplo de liderazgo democrático? Una jefa que pone las reglas que no se pueden tocar, le pide a su equipo que proponga el calendario de vacaciones dentro de esas reglas y se reserva el derecho a decidir si no hay acuerdo en la fecha fijada.

¿Liderazgo democrático significa votar todo? No. En la mayoría de los equipos el jefe sigue siendo responsable de la decisión. Lo que cambia es que decide después de escuchar, y que el equipo sabe qué tipo de decisión se está tomando.

¿Cuándo no conviene el liderazgo democrático? En emergencias que piden decidir en minutos, en normas que no se negocian y con personas que todavía no conocen la tarea lo suficiente para opinar con fundamento.

La buena noticia

La buena noticia es que el liderazgo democrático no exige que usted sea un gran orador ni un experto en facilitación. Exige algo más sencillo y más difícil: aguantar las ganas de decidir solo un rato más. Esa noche en Valencia yo quería avanzar y perdí la discusión. Todavía hoy trabajo con lo que salió de esa derrota.

Esto es lo que trabajo con equipos y jefaturas en mis talleres de liderazgo para empresas. Decidir en equipo sin caer en reuniones eternas se aprende practicando. Es parte de los talleres que hago con equipos y jefaturas, presenciales u online.

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¿Prefiere escribirme? Cuénteme en dos líneas qué está pasando en su equipo. Respondo personalmente.