«Aterrizaje de Emergencia»: de qué trata el libro y para quién es
Me preguntan seguido de qué trata «Aterrizaje de Emergencia». La respuesta corta es que trata de un avión. La respuesta larga es que el avión dura doce minutos y el libro dura ciento cincuenta páginas, y que lo que pasó en esos doce minutos es solo la puerta de entrada a lo que de verdad quería contar: qué hace uno con la vida cuando descubre que se puede terminar un sábado cualquiera, a mitad de un vuelo, mientras piensa en otra cosa.
Qué pasó exactamente
El 14 de septiembre de 2013 embarqué en Ezeiza en el vuelo Avianca AVA088 con destino a Bogotá, donde daba clases de liderazgo en la Universidad de los Andes. A mitad de vuelo, el Airbus A330 rompió la cañería principal de combustible. El piloto anunció un aterrizaje de emergencia en Viru Viru, Santa Cruz de Bolivia. Yo miré por la ventana y vi el ala lanzando combustible como si estuviera fumigando.
«Señores pasajeros, les recuerdo que está prohibido fumar, no enciendan sus teléfonos celulares, ni toquen la campanilla. No vaya a ser que se produzca una chispa y nos pongamos en peligro.»
Ese segundo anuncio del piloto confirmó mi diagnóstico: lo más probable era que el avión explotara al tocar suelo. Puse una frazada detrás de la espalda por si servía contra las quemaduras, miré la puerta de escape, y ya está. No había nada más que hacer. Los siguientes doce minutos fueron, para mí, los últimos de mi vida.
No explotó. Dos días después Avianca mandó otro avión a buscarnos y seguí a Bogotá. Pero yo ya no era el mismo pasajero que había embarcado. El episodio es verificable, con notas de prensa y video incluidos: no es la anécdota de un conferencista, es lo que pasó. Lo conté días después en un texto que hoy está en este blog, y ese texto dio título al libro.
Cómo está armado el libro
«Aterrizaje de Emergencia» se publicó en Temuco en 2018, con prólogo de Maite Careaga, directora del Centro de Liderazgo Público de la Universidad de los Andes en Colombia. Tiene tres capítulos, y cada uno hace algo distinto.
El inicio del viaje. Es la parte narrativa. El aterrizaje, y después Santa Cruz de Bolivia como una sala de espera donde la memoria hace lo que quiere: el maratón de Berlín con mi amigo alemán, los doce años en Valencia, la infancia en Temuco, los cambios del mundo entre 1989 y 2013. Termina en Bogotá. Es el capítulo que más se parece a una película.
Destrezas para el nuevo mundo. Es el modelo. Aquí sostengo la tesis central del libro: el liderazgo no es una característica que algunos tienen y otros no, es una actividad que cualquiera puede ejercer mejor o peor. Tres pilares, diagnóstico, gestión emocional y acción, cruzados con cuatro niveles: liderarse a uno mismo, uno a uno, equipos y liderazgo público.
Descubriendo el mundo interior. Es el capítulo de autoconocimiento: la herencia familiar, la infancia, la personalidad, el talento, el propósito, la gestión de las emociones y el fracaso. Cierra con «Atrévete a avanzar» y una reflexión final.
Las tres tesis
Si tuviera que resumir el libro en tres frases, serían estas, y las tres están escritas ahí.
- La muerte es lo único seguro y es lo único que nunca previmos. El aterrizaje funciona como el ladrillo en la cabeza que revienta la burbuja y obliga a mirar qué importa de verdad. «Acababa de comenzar el segundo tiempo de mi vida.»
- El liderazgo no es una condición, es una práctica. Y por lo tanto es de cualquiera: «la pregunta relevante no es si eres o no líder, sino ¿qué puedes hacer para ejercerlo de mejor manera?». Se ejerce con diagnóstico, gestión emocional y acción, y empieza siempre en uno mismo.
- Vivimos rodeados de equilibrios mediocres que nadie cambia porque el cambio duele: «permanecer en una posición o hábito en el que te encuentras es una elección fácil y sin costo». Aprender a gestionar la emoción de la pérdida es el puente para volver a la racionalidad.
La frase que se quedó conmigo
En esos doce minutos no sentí miedo ni pánico. Sentí pena y nostalgia, y el foco se me fue entero a mi familia: qué pensaría Sofía de su papá cuando fuera mayor, qué les diría a sus hermanos, que iban a tener un recuerdo más vago de mí. Y en medio de eso apareció la idea que, sin saberlo, iba a organizar todo lo que escribí después, incluido un libro sobre empresas familiares.
«Me pregunté otra vez, ¿saben que los amo? y me di cuenta de que el amor es un legado. Los bienes son importantes, pero se venden, se reparten, se transan y a veces se pierden. El amor es diferente: queda, perdura, alimenta el alma en los momentos difíciles, marca una huella en la vida de otros. Cuánto amas, esa es tu herencia.»
Años después, acompañando a familias empresarias que se peleaban por un reparto, entendí que esa frase no era un consuelo: era un diagnóstico. Lo que de verdad se hereda no se firma ante notario.
Para quién es
Para tres tipos de lectores, y lo digo con la experiencia de haber conversado con muchos de ellos.
- Para quien está en un cambio de época personal. Un retiro, una pérdida, una crisis, una mudanza de país. El libro no da recetas; da compañía y una estructura para pensar: primero el diagnóstico, después la emoción, después la acción.
- Para quien lidera personas y cree que el liderazgo era cosa de carismáticos. El segundo capítulo está escrito para desarmar esa idea. Menos carisma, más humildad, y una práctica que se puede entrenar.
- Para quien quiere entender de dónde sale el Modelo FLY+. Antes de medir nueve variables en una empresa familiar, hubo un pasajero preguntándose si sus hijos sabían que los amaba. El diagnóstico de empresa familiar que creé después nace de la misma pregunta.
No es un libro de aviación ni un manual. Es una historia de aventuras, recuerdos y aprendizajes de liderazgo, como dice su portadilla, escrita por alguien que tuvo la suerte de aterrizar y la obligación de hacer algo con eso. Si lo lee y le sirve, escríbame: las mejores conversaciones que he tenido sobre este libro empezaron con un lector que me contó su propio aterrizaje.
Felipe Bozzo Smith