Encuentra tu talento: la señal que no falla
Cuando estamos trabajando con nuestro talento desaparece el cansancio, brota la motivación y aumenta la satisfacción personal. Por eso no deberíamos derrochar el tiempo cumpliendo intereses de otros o trabajando en proyectos que nos alejen de nuestras aptitudes naturales.
La clave para el éxito personal a veces es más sencilla de lo que parece, y una parte importante pasa por encontrar el talento y explotarlo con pasión. Trabajar en lo que nos gusta y en lo que somos buenos al mismo tiempo es un paso fundamental: nos permite aportar a la sociedad desde donde mejor podemos hacerlo, y en la medida en que más contribuimos nos sentimos más útiles, valorados y queridos.
Todos tenemos uno
¡Y todos tenemos talentos! Desde que somos pequeños poseemos facilidad natural hacia unas actividades y mayor dificultad para otras. Sin embargo, eso no quiere decir que esté todo hecho. Es necesario identificar en qué somos talentosos, en qué áreas necesitamos ayuda y dónde queremos llegar. Y con esos tres elementos podemos comenzar el trabajo de ir moldeando esa mejor versión de nosotros mismos que buscamos alcanzar.
Es un proceso que lleva tiempo, que implica reconocerse y aceptarse hasta encontrar el don que debemos potenciar. Y vale la pena el esfuerzo, porque nunca seremos realmente buenos en algo si no aprovechamos nuestros talentos y si estos no despiertan nuestra pasión.
La señal que no falla
¿Cómo podemos distinguir el talento? Muchas veces nuestros padres, colegas, amigos o personas que nos conocen desde niños distinguen nuestras habilidades antes que nosotros mismos. Por eso, escucharlos suele ser una buena manera de ratificar si nuestras intuiciones son correctas.
Sin embargo, la mejor forma de descubrir el talento está en nosotros mismos: identificando las tareas que nos afloran con mayor naturalidad, aquellas en las que fluimos, nos emocionamos y nos divertimos hasta entrar en un trance que nos lleva a perder la noción del tiempo y el apetito, y que después de haberlas realizado nos hacen sentir absolutamente plenos por un instante.
En ese momento podemos tener certeza de que estamos sobre el talento que deberíamos desarrollar. Descubrirlo es solo el principio: la constancia y el trabajo harán casi todo lo demás.
No descuidar el resto
Si bien es cierto que desarrollar el talento puede llevarnos al éxito, entendiendo éxito como ser la persona que quieres ser, ayudarnos a ser más felices y a contribuir más a la sociedad, esto no quiere decir que debamos descuidar nuestras áreas más débiles. Al no tener un desarrollo mínimo, podrían actuar como piedra de tope en el camino hacia nuestro máximo potencial.
Una de las ventajas del mundo global es que es posible trabajar en lo que nos gusta y encontrar clientes en cualquier lugar del mundo. Hace no demasiado tiempo, si descubrías un talento que no tenía demanda en tu entorno cercano, era bastante difícil poder explotarlo. Afortunadamente eso cambió: hoy lo importante es ser bueno en algo, porque el mercado es infinitamente grande, casi para cualquier actividad. Así que no quedan demasiadas excusas para atrevernos a vivir enfocados en nuestros talentos.
Un talento sin propósito es un esfuerzo en vano
Conocer el talento y las áreas donde necesitas apoyo es un paso importante en el autoconocimiento. No obstante, hasta que no se tiene claridad hacia dónde ir, no se tendrá la fase de autodiagnóstico completa. Simplemente descubrir un talento y no volcarlo sobre un sueño sería un esfuerzo en vano.
Un propósito claro hace más simples las preguntas difíciles: qué oportunidades tomar y cuáles dejar pasar, en qué acciones gastar el tiempo y las energías. Empezar con un objetivo en mente ayuda a encontrar motivación en los momentos de dificultad y a sobreponerse de los fracasos. Un gran sueño es el canalizador de los talentos: agudiza el ingenio frente a cualquier aprieto y da la fuerza necesaria para botar los obstáculos del camino.
Así que la pregunta no es solo en qué eres bueno. Es también dónde está ese propósito que hará brillar tus ojos, ese proyecto que inundará tu ser y contagiará a los demás. Cuando las dos respuestas se juntan, desaparece el cansancio. Esa es la señal.
Felipe Bozzo Smith